A Laura Peña de la Cruz
y Omar Peña de la Cruz
Deja que viva el árbol,
refúgiate en su casa,
toma de su sombra.
Inclínate a beber el agua fresca
que corre por el río
y ocúpate de ser,
de dar algo de ti.
Elévate a la más alta montaña,
donde puedas ver lo que es tu interior.
Has tuyos los lugares, el temblor de tus labios y la risa.
Mas, cuando hayas tomado la frescura, la savia y la alegría
no te lleves la fuente.
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